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El Tiempo, Diciembre 13/09
Cuando lo separaron del grupo de casi 100 personas que cayeron en un retén
paramilitar en la Costa Atlántica, Juan creyó que había sido elegido para
morir. Para ese momento ya otros secuestrados en ese mismo sitio habían sido
asesinados con tiros de gracia.
Sin embargo, con él se ensañaron de otra manera. Y hace pocos meses, de
espaldas ante una cámara de la Comisión Nacional de Reparación, por primera
vez después de varios años se atrevió a contar lo que le pasó: “A mí me
hicieron desvestir. Me torturaron por más de cinco horas. Hoy tengo
cicatrices por todo el cuerpo y una herida mental que nunca se me va a
quitar”.
Casos como este, de hombres víctimas de violencia sexual, por primera vez
empiezan a documentarse en la historia de la guerra en Colombia. Es un
capítulo todavía más oculto que los abusos contra las mujeres, un crimen de
guerra cuyos niveles de impunidad le valieron a la Fiscalía un durísimo
regaño de la Corte Constitucional.
Las estadísticas sorprenden. De 1.534 solicitudes de víctimas de violencia
sexual que reclaman la reparación que entrega el Gobierno por fuera de los
procesos judiciales, la tercera parte, es decir 518 personas, son de
hombres.
Así lo revela el último corte de cuentas de Acción Social, la entidad
encargada de entregar la reparación administrativa. “Estamos en proceso de
verificación de las denuncias, caso por caso. Una vez surtido ese proceso
empezarán los pagos de las reparaciones”, dice el director de esa entidad,
Diego Molano.
Aunque el país hasta ahora empieza a conocer este drama, ya varias
instituciones venían siguiéndole la pista. En el 2008, el Instituto Nacional
de Medicina Legal realizó en todo el país 67 dictámenes a víctimas de
delitos sexuales atribuidos a alguno de los actores del conflicto. Nueve de
eran hombres.
El Comité internacional de la Cruz Roja, por su lado, auxilió el año pasado
a 13 hombres y 10 niños también víctimas de este tipo de prácticas. “Las
personas abusadas sexualmente por las partes en conflicto no siempre acuden
a las autoridades competentes para denunciar los hechos y, en consecuencia,
no reciben asistencia”, dice el último reporte del Cicr en Colombia.
‘Doble humillación’
Del secreto de Juan no conoce ni su esposa. Y él aun no logra entender por
qué lo agredieron: “Pienso que lo hicieron porque pensaron que era
homosexual o por maldad (...) Me decían que sabían que yo era un informante
y que por mi culpa les habían matado a alguien, pero nunca he tenido nada
que ver con esas cosas”.
Contra lo que podría creerse, no son historias viejas. Uno de los casos
denunciados ante las autoridades ocurrió en Simití (Sur de Bolívar), en
enero pasado. Allí, un hombre de 33 años fue violado por cinco integrantes
de las nuevas bandas. Padre de dos hijos, fue amarrado a un árbol y
humillado por sujetos que le dijeron que eso le pasaba por ser de la
guerrilla.
“Las violaciones buscan humillar a una comunidad que supuestamente apoya al
grupo armado contrario, y en el caso de los hombres ellos son doblemente
avergonzados” dice Eduardo Pizarro, presidente de la Comisión de Reparación.
En Sucre, donde los ‘paras’ de ‘Cadena’ y ‘El Oso’ se llevaban a las
familias por semanas –a los hombres para trabajar en fincas y a las mujeres
para abusarlas– varias ONG han intentado explorar el tema, hasta ahora sin
resultados. “Muchas veces abusaban de sus mujeres delante de ellos, y que
ellos mismos hubieran sido víctimas no sería extraño –dice una investigadora
de la zona–. Pero nadie lo reconoce”.
Los fiscales de Justicia y Paz, han recibido formalmente 33 denuncias de
hombres y 379 de mujeres que fueron abusados sexualmente. Los casos son en
su mayoría de Antioquia , Santander, Risaralda y Magdalena. Muchas de las
víctimas, llama la atención un informe de la Fiscalía, eran hombres “en
incapacidad de resistir”; esto es, con limitaciones físicas o mentales.
En los registros del organismo investigador, las Farc aparecen como el grupo
con más agresiones, seguido del Eln y los ‘paras’. De hecho, en la historia
de la guerra en el país está documentado que Tomás Medina Caracas, el ‘negro
Acacio’ de las Farc que murió en un bombardeo en el 2007, protagonizó él
mismo una de las páginas más vergonzosas de este tipo de crímenes en una
comunidad indígena de Vichada a comienzos de la década.
- Víctimas de sus grupos
El capítulo de los menores de edad reclutados por los actores armados y que
han sido víctimas de abuso sexual también está empezando a develarse.
La práctica de abusar sexualmente de las niñas reclutadas ilegalmente ha
sido denunciada por ONG, autoridades y Organismos Internacionales.
Exclavitud sexual y abortos forzados están en la lista de crímenes de los
que han sido víctimas decenas de menores.
Incluso, el tema ha sido planteado como uno de los frentes que le darían
entrada a la Corte Penal Internacional, que desde noviembre tiene plena
jurisdicción sobre lo que ocurre en el país.
Pero los niños también sin victimizados. En la Fiscalía hay 20 denuncias por
acceso carnal violento con menores de 14 años que estaban en grupos armados
ilegales. En ocho de esos casos las víctimas eran niños.
Ante la necesidad de consolidar esta información, el Instituto Colombiano de
Bienestar Familiar incluyó desde septiembre del 2008 el tema de la violencia
sexual en sus encuestas con los menores que se desmovilizan
En un año, 60 reportaron que fueron abusados. De ellos, una cuarta parte, 14
menores, son hombres.
Íngrid Rusinque, una de las coordinadoras de atención a desmovilizados del
ICBF, dice que las secuelas de ese tipo de traumas tardan años en ser
superados por los niños, que, además, vienen con la carga negativa que les
deja de entrada su paso por la guerra.
El riesgo de la violencia sexual será objeto de campañas de prevención del
ICBF y la Organización Mundial para las Migraciones (OIM). Y habrá campañas
específicas en centros de desmovilización.
Mónica Vejarano, directora de la Asociación Creemos en ti, dice que “muchos
de los niños ni siquiera codificaban los hechos como abuso sexual sino que
los entendían como parte de los ‘favores’ que debían hacer a los
comandantes”.
- Indemnizadas 15 mujeres
Al pago de 10 reparaciones por vía administrativa a mujeres víctimas de
violencia sexual, que reportó Acción Social en su último corte de cuentas en
octubre, mañana en Apartadó se sumarán otro grupo. Al cierre de este año
serán 15 las mujeres que recibirán reparación por estos crímenes, confesados
por paramilitares en Justicia y Paz.
En esa unidad de la Fiscalía, hasta el momento van registrados 412 casos de
violencia sexual por parte de los grupos armados ilegales, de los cuales 379
corresponden a mujeres. Según este informe, en Antioquia está el mayor
numero de mujeres víctimas con 105 casos. Le siguen Bolívar con 36 y
Magdalena con 26.
La Corte Constitucional remitió a la la Fiscalía este año 183 casos de
violencia sexual contra las mujeres entre los que se incluyen a las víctimas
del jefe paramilitar Marco Tulio Pérez Guzmán alias ‘el oso’ que organizaba
reinados con jovenes estudiantes en Sucre y las de la masacre de El Salado.
Según el alto tribunal, entre las investigaciones hay 107 por violación, 36
por tortura y 12 casos de esclavitud.
- Los casos de Africa están en la Corte Penal Internacional
La utilización de la violación masculina no es una práctica común en los
conflictos armados.
En la historia reciente, los antecedentes más importantes están en África y
algunos de esos casos, enmarcados en el crimen general de violencia sexual
como arma de guerra, están en los procesos que lleva la Corte Penal
Internacional contra líderes de El Congo, Ruanda y Sierra Leona.
Varios medios internacionales se han ocupado de esas historias. Una de las
más conocidas fue un reportaje de AFP y narra la historia de Francoise,
quien volvía a su casa cuando fue cercado por un grupo de milicias armadas
en El Congo. “Me preguntaron que si estaba con mi esposa, les dije que no.
Entonces me dijeron que me gustase o no yo iba a ser la esposa de todos
ellos. Pensé que era una broma, porque esas cosas no se hacen. Entonces me
obligaron a tirarme al piso; les dije que si me iban a violar, que prefería
que me mataran”.
En El Congo las mujeres violadas se suman por miles. Pero, como sucede en
Colombia, el número de víctimas masculinas es mucho más difícil de
establecer porque frecuentemente tienen demasiada vergüenza para admitirlo.
Francoise fue violado y abandonado casi muerto, pero logró llegar a su casa
y luego trasladado a un hospital.
“Al principio me sentía muy avergonzado. Pero al ver que la hemorragia no se
detenía tuve que contar la verdad”, le dijo a la AFP.
De acuerdo con Oxfam, Human Rights Watch, Naciones Unidas y organizaciones
congolesas de ayuda, el número de hombres que han sido violados ha crecido
dramáticamente en meses recientes, a consecuencia de operaciones militares
conjuntas entre el Congo y Ruanda contra rebeldes, que han derivado en
mayores niveles de violencia contra civiles.
60 Menores desmovilizados, al cuidado del ICBF, han reportado violencia
sexual por parte de los grupos armados ilegales.
518 solicitudes de reparación ha sido tramitados por hombres, de un total de
1.534 víctimas reportadas.
23 Hombres y niños víctimas de violencia sexual por parte de los grupos armados
ilegales fueron atendidos por la Cruz Roja Internacional en el 2008.
15 millones de pesos es la reparación administrativa que entrega el
Gobierno a las víctimas de violencia sexual
Fuente: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-3759006
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